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Nuevo blog sobre temas afines: "Nada que pintar" de Blas. El primer tema es el "Pico de la banda ancha". A seguir.
Venim del nord,
venim del sud,
de terra endins,
de mar enllà,
i no creiem en les fronteres
si darrera hi ha un company
amb les seves mans esteses
a un pervindre alliberat.
I caminem per poder ser
i volem ser per caminar.
(Lluís Llach)
El primer fin de semana de Junio de 2004 fue suave y veraniego. Ese domingo, Norah Jones iba a presentar su segundo disco: "Feels like home" en Barcelona. El país vivía inmerso en su hipnótica burbuja inmobiliaria, Ronald Reagan acababa de fallecer y, en Europa, la celebración anual del "Día D" servía para que Francia y Estados Unidos hicieran las paces sobre la Guerra de Irak (a punto de cumplir un año).
Y allí, en ese momento de "paz", en la página 39 del diario La Vanguardia apareció, por primera vez en la historia de ese periódico, la palabra "Peak Oil". A la derecha, en un recuadro, se podía leer:
El declive del Crudo hacia 2010
Hacia el año 2010, la producción mundial de petróleo alcanzará su pico máximo. Será la fecha a partir de la cual los nuevos campos petrolíferos no serán capaces de compensar el declive de los viejos yacimientos, según un estudio de la Association for the Study of Peak Oil & Gas. Este pico marcará el momento en que, a pesar de los esfuerzos tecnológicos, financieros y de nuevas exploraciones, la producción de crudo habrá alcanzado su punta máxima y no podrá dar respuesta al tirón de la demanda, según Mariano Marzo, profesor de Recursos Energéticos de la Universitat de Barcelona.
El recuadro servía de contrapunto a la noticia de la página "Renovables, unas reservas aún por explotar". Al girar la página, un "repaso" al estado de los objetivos del gobierno del PP en cuestión de renovables ("Como no hay primas a la biomasa ... pues que nadie se pone"). Degustando el café, se podía seguir leyendo ... "Home, si és en Puyol !". La suave temperatura, combinada con el embriagante olor del café del desayuno, invitaban a relajarse y cerrar los ojos. Sobresaltado los abro. ¿Qué hora es? Son las 8:09 del 10 de Septiembre de 2010. ¡Me dormí!
En la sección de Recursos del dominio oilcrash.net he subido dos tesis: una de master (por la Universistat Politècnica de Catalunya) y una doctoral (por la Universidad de Uppsala). La primera tiene 68 páginas y representa tres meses de trabajo y un viaje a Inglaterra para conocer (y dar a conocer) este movimiento de los Transitions Towns. La segunda aún no la he leído. La memoria (de 104 páginas) se basa en 20 contribuciones científicas del autor y sus colaboradores en publicaciones y conferencias.
Durante las últimas vacaciones, mi mujer y yo nos acostumbramos a escuchar la radio durante la noche. En una casa con energía solar y micro-hidráulica, no nos podíamos dar muchas alegrías energéticas. De hecho, la "alegría" de poner la nevera a potencia 3 agotó por completo las baterías y nos quedamos una noche completamente a oscuras. En un escenario de Oil Crash escucharemos bastante la radio. Ya sea para reducir la factura eléctrica, ya sea por la escasez energética, la radio se impondrá a la televisión. Nos haremos todos radio-oyentes.
Un concepto completamente diferente es el del "radioescucha", sinónimo del "radio aficionado". Invento de albores del siglo XX, y de gran impacto en el desarrollo tecnológico del siglo pasado, la radio-comunicación "amateur" nos irá de perlas para mantener conectadas las áreas rurales con las ciudades. Como comentaba no hace mucho, el robo de cobre en las zonas rurales en Catalunya se ha disparado. En algunos de esos pueblos han estado hasta diez días sin telefonía fija.
La ventaja del radio aficionado es que la infraestructura es completamente local, pero su alcance, dependiendo de la tecnología utilizada, de largo alcance. Así que, con fuentes locales de energía, y sin necesidad de estaciones repetidoras intermedias, se podrán mantener conectadas comunidades que, de otra manera, podrían quedarse aisladas.
Evidentemente, esto no es un llamamiento a que todo el mundo se haga radio aficionado (sobre todo teniendo en cuenta de que policía y hospitales locales mantienen sus propias infraestructuras de radiocomunicación), pero sí que es un aviso para que que todos aquellos que tengáis una amistad a punto de deshacerse de su equipo ... pues que no lo haga. En mi pueblo, las antenas de los radio aficionados van desapareciendo poco a poco.
¡ Vaya con el mundo !
Hace muy poco me refería a la noticia de las conversaciones "secretas" del gobierno del Reino Unido con científicos sobre el tema del Peak Oil. Ahora sale la filtración del ejercito alemán sobre la crisis que puede ser provocada por el Peak Oil.
Y uno se pregunta: ¿Pero qué pena de servicios de inteligencia tienen esta gente, que todo lo que SECRETAMENTE preocupa al gobierno aparece en los diarios? ¿Cómo no aprenden de los de aquí?
Y entonces uno se acuerda del chiste del Terromoto:
El cuartel de la Guardia Civil en Lepe recibe un telegrama desde el Centro Sísmico Nacional, que dice:
Posible movimiento sísmico en la zona. Stop.
Muy peligroso, Richter 7. Stop.
Epicentro a 3 Km. de la población. Stop.
Tomen medidas. Stop.
Informen resultados con urgencia. Stop.
Pasan dos días . Una semana……… Un mes, y se recibe un telegrama en el Centro Sísmico Nacional, que dice :
Aquí Cuartel Guardia Civil Lepe. Stop.
Movimiento Sísmico totalmente desarticulado. Stop.
Ritchter intentó huir y fue abatido a tiros. Stop.
El "Epicentro" y tres compinches detenidos. Stop.
No hemos contestado antes, porque hubo un terremoto de la hostia. Stop.
La primera vez que me afeité lo hice con la maquinilla de afeitar de mi padre. Era ésa una herramienta fascinante: hecha de metal y con una tuerca que, al girarla, levantaba la parte superior del cabezal para poder colocar, o sacar, la afilada hoja de afeitar, única parte desechable.

Años más tarde, tanto mi padre como yo empezamos a utilizar maquinillas de afeitar desechables: hechas de plástico y en las que nada se reutiliza.
¡Hasta hace dos semanas! Una tarde, al salir del trabajo, entré en una cuchillería de Barcelona, y me compré una navaja de afeitar. Y recibí, del vendedor, una lección de sostenibilidad.
Antes de nada, decir que mi motivación para el cambio fue puramente económica. Las maquinillas desechables me cuestan, hoy en día, unos seis euros cada dos meses (vamos, que no soy un fanático del afeitado diario). En la navaja he invertido 115 euros (ya que me compro una, que sea buena). Sin contar el coste de mantenimiento de la navaja, ésta se amortizaría en poco más de tres años. Si tenemos en cuenta que la navaja hay que afilarla un par de veces al año, y que el afilado cuesta nueve euros, la navaja se habrá amortizado en seis años. En el contexto del Peak Oil esta cifra cambiará porque el precio de las maquinillas desechables indudablemente aumentará.
Las instrucciones y consejos del vendedor fueron una verdadera analogía de la sostenibilidad:
1. Ante todo, las primeras veces debe evitarse el intentar usar únicamente la navaja para afeitarse. Es aconsejable (para la garantizar la propia integridad) aprender a utilizar la navaja poco a poco, combinando la nueva tecnología con la tecnología a ser sustituida.
2. El afeitado a navaja debe realizarse sin prisas, reservándose más tiempo a esta actividad. Es decir: a) uno debe organizarse mejor el tiempo; y b) vivir más lentamente.
3. Algunos de los clientes de la tienda se afeitan con navaja únicamente el fin de semana. El afeitado pasa entonces a ser el centro del ritual y no un mero acto. En un mundo con menor seguridad energética ya no daremos por asegurada la energía que utilizamos (ya sea en forma de transporte, de alimentación, o electricidad doméstica), sino que participaremos, de una manera u otra, en su generación.
4. La navaja requiere de un buen mantenimiento, al contrario que las maquinillas desechables, las cuales son rápidamente sustituidas en cuanto dejan de realizar su función adecuadamente. Sustituir una tecnología insostenible por otra de sostenible requiere que la inversión se realice al momento de la transición. Una condición necesaria de que, tras la amortización, el coste de la nueva tecnología sea menor, es la de un correcto mantenimiento.
Total, que, tras el no poco probable Oil Crash, ¿ya habéis pensado como os afeitaréis?