Friday, September 24, 2010

Del sueño de Hubbert al insomnio del Ramón y Cajal


Santiago Ramón y Cajal fue el primer, y único, premio Nobel nacido en Navarra por sus investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso. Aunque Marion King Hubbert no ganó ningún premio nobel, aportó importantes avances en el conocimiento de la dinámica de la corteza terrestre. Ambos tienen en común el hecho de haber obtenido el título de Philosophiae Doctor (Ph.D.) pasados los treinta años y de haber fallecido en un mes de octubre.




En honor a Santiago Ramón y Cajal, el año 2001 se inició un programa pensado tanto para atraer a investigadores españoles en el extranjero, como para evitar la continua fuga de investigadores hacia el extranjero. Durante un tiempo, este programa fué la piedra angular de un proyecto a largo plazo pensado para articular, y dar continuidad, a una carrera científica en España. Un hermoso sueño.

Otro sueño, no menos hermoso, fue el de Marion King Hubbert. En el documento en el que presenta su ya famosa curva de campana de producción de petróleo y su predicción del peak oil, Hubbert defiende el uso de la energía nuclear como substituto de los combustibles fósiles (puede leerse en oilcrash.net). Como resúmen, al final del documento presenta la gráfica reproducida aquí. En esta gráfica, Hubbert sumariza su esperanza de que los humanos utilizaran los combustibles fósiles como lanzadera para una nueva era en la que ingentes cantidades de energía serían disponibles para la humanidad durante los próximos miles de años. 





Pero las expectativas no se han cumplido. Ni para la energía nuclear, ni para los Ramón y Cajal. La dinámica de programa Ramón y Cajal, en la que se le ofrece un contrato de cinco años a un científico de probada experiencia es una gran oportunidad y, a la vez, una trampa. Oportunidad ya que, en general, favorece el desarrollo de una actividad científica indepediente durante un periodo de tiempo relativamente largo. Pero también es una trampa ya que, entrando en el programa con la treintena ya cumplida, las "ataduras" familiares que se adquieren durante ese periodo de tiemporeducen el margen de maniobra de los científicos hacia el final de dicho periodo. Científicos que, en su gran mayoría, no tuvieron ningún inconveniente en salir al exterior a ejercer sus vocaciones en ambientes muy competitivos, se encuentran, en la cuarentena, atados por sus familias.

La incapacidad de las instituciones para garantizar la continuidad de estos científicos al término de los cinco años, ha hecho que algunos abandonen la ciencia, otros se encuentren en el paro y, algunos, vuelvan a marchar al extranjero.

Claro que la situación de la ciencia española está en sintonía con otros muchos sectores de la economía y cultura en este país. Y con los presupuestos que plantea el gobierno (y las comunidades autónomas) la cosa sólo irá a peor. La broma que corre por los pasillos de los ministerios es que el recorte que se avecina en el ministerio de investigación no va a permitir pagar "¡ni a los becarios!" . Por otra parte, de los 105 millones de euros prometidos por la Generalitat de Catalunya a las universidades para el 2010, ya les han dicho que sólo verán 42. Algunas Universidades empiezan a caer en la deuda. Para tratar de que la deuda no suba aún más, universidades como la UPC, reducirán el número de contratos de sustitución y recortarán los gastos en calefacción: ¡Venga chicos, a clase que se está fresco y hoy no hay profe !


Como en el caso de la exploración petrolera, la desinversión en la ciencia y la tecnología de hoy se traducirá en el déficit tecnológico de mañana.

Monday, September 20, 2010

Si nos mandara el gobierno chino


Anda, que si algunos gobernantes de la China mandaran en Europa, la que se armaba. Dice el diario The Guardian que, en la relativamente pequeña comarca de Anping (de unos 320.000 habitantes), en la provincia de Hebei (de casi 70 millones de habitantes), les cortaron, durante todo el mes pasado, el suministro eléctrico 22 horas cada tres días. ¿La razón? Pues que las medidas de ahorro energético que se estaban aplicado no conseguían el ahorro exigido por las autoridades centrales. Eso sí, se avisó a los residentes con antelación para que compraran velas.

Ante las quejas de los medios de comunicación y la queja del gobierno central por una tal decisión, calificada de "acientífica", las autoridades locales cancelaron los cortes de luz y "se disculparon".

Sunday, September 19, 2010

Sucede el Pensamiento

Del libro Sucede el Pensamiento (1958):
 
Este tiempo. La lluvia.

Nadie venía a verme por la tarde
y el corazón
opuesto a las palabras,
rendía su homenaje silencioso.

Lejos hablaba el mar, la noche.

Siempre los pasajeros
sienten terror del cielo
y nadie representa la comedia
con el tono de voz apetecido.

Seguía el agua golpeando
y nostálgicos paraguas
redimían la aurora.

Vengo del aire o nunca
decías con tus labios
y más allá, muy lejos,
respiraban los hombres su deseo.

Cada encuentro sucede
apetecido. Todos tienen temor,
es algo repentino.

Y encuentro el horizonte,
el sol guillotinado.

Nostálgico recuerdo.

Ahora y llueve digo
como amor sin palabras:
Sucede le pensamiento. 

José Antonio Labordeta
(10 Marzo, 1935 - 19 Septiempbre 2010)



 

Saturday, September 18, 2010

Tablas ... y a 20 kg por metro cuadrado

Bueno, voy a hablar sobre cosas relacionadas con la conversación que Antonio y yo tuvimos con el alcalde de Premià.  Muchos de los que leéis nuestros blogs habéis comentado vuestro interés en conversar con vuestras autoridades locales. No quiero espantaros, pero no es fácil.


En nuestro caso teníamos cuatro bazas a nuestro favor. La primera era que Antonio estaba ahí. La segunda era que nosotros teníamos un documento del Institut Català de l'Energia (ICAEN), una institución en la que los diferentes gobiernos locales confían. La tercera, es que fuimos dos al ayuntamiento. La última, que ambos verdaderamente creemos que la acción preventiva es posible y que con planificación, tiempo, y mucha suerte, podríamos hasta ahorrarnos el peor escenario posible.


Los asiduos al blog de Antonio sabéis que él, en este tiempo, ha recopilado y contrastado una autentica biblia en datos e informaciones en tal mesura, que difícilmente se le puede pillar a contrapié. Pero eso no es todo. Tanto Antonio como Zhongdi tienen una larga experiencia en dar seminarios sobre el tema. Eso, da tablas. Muchos de vosotros comentáis sobre lo frustrante que a veces resulta comunicar este tema a familiares y conocidos. Pues bien, si con la familia podéis intentarlo varias veces, con las autoridades es una única oportunidad.


Por eso las tablas son importantes. Antonio se había preparado un documento de preguntas y respuestas clásicas de las que le suelen preguntar en sus charlas. Yo no. Como yo aún no he dado ningún seminario sobre el tema, iba confiando en mis "reflejos". La pregunta sobre el motor del agua. Una pregunta-broma, pero a la vez, una pregunta-trampa, fue un pequeño punto de inflexión. Yo la habría despachado rápidamente, cosa que hubiera sido un error. Antonio estuvo dos o tres minutos dándo razones "químicas" sobre la imposibilidad "física" del motor de agua. Aquí captó nuestro interlocutor que no estaba hablando con alguien buscado por las autoridades sanitarias del país.


Así que mi primer consejo es que busquéis todas las oportunidades para dar seminarios sobre el tema. Yo ya tengo tres sitios para dar la charla: una escuela de adultos, una cooperativa de consumo, y el ayuntamiento (que no el alcalde) del pueblo donde vive mi hermana. Este ejercicio es básico para compilar y aprender a transmitir este tipo información en unas condiciones muy determinadas: hay que hablar una hora, no se conoce al público, y al final, se es sometido a una sesión compacta de preguntas (una de las preguntas suele ser la del nombre de la secta ...). Esta dinámica es muy diferente a la de comentarle a un amigo, sobre un café, de la que se avecina.


Como he dicho, la conversación también es diferente si uno se presenta con algún documento que hable sobre la creciente inseguridad energética escrito por una institución y que: 1. utilice la mismo idioma que vuestro alcalde, y 1. que sea de una institución respetada por el alcalde. Así que si estáis en Madrid o Valencia, olvidaos de llevar un documento escrito por un ente de la Generalitat de Catalunya. Una manera de intentar encontrar algo es ir al portal de la autoridad que os interesa y, en su motor de búsqueda, entrar "peak oil". En mi caso (www.gencat.cat) salen bastantes documentos que aún no me he leído detenidamente. En su defecto, artículos sobre inseguridad energética que hayan aparecido en un periódico con el que vuestro alcalde sintonice también podría servir. El ir con un documento al "cuál culpar" es importante porque si "ellos" (y no tú) tienen razón ... la cosa pinta cruda.


La tercera cosa es si ir sólo o acompañado. Mejor acompañado. Como he dicho, con las autoridades, las segundas oportunidades escasean. Así que mejor dos por si uno empieza a andarse por las ramas o se atasca.


Finalmente, si vuestro interlocutor empieza a captar un escenario con el que no contaba, puede que os pregunte cuál es la solución. Y aunque todos sabemos que un ayuntamiento no salva un mundo, sí que hay que decirle en qué vais a invertir vuestras energías y en qué áreas puede un ayuntamiento actuar (educación, ocupación, planificación, ...).


Para animaros, se pueden obtener hasta 20 kg de comida por metro cuadrado:



Voces de la transición - tráiler (español) from milpa films on Vimeo.

Friday, September 17, 2010

1947: Valencia a todo color (Parte III)

En la página 37 del documento de la Generalitat de Catalunya que le hicimos llegar al alcalde del pueblo se lee: "Així mateix, s'ha d'apostar per una xarxa de "Short Sea Shipping" (transport marítim de curta distància) amb vocació intermodal." Le mencionamos la necesidad de considerar que el mar fuera una entrada de mercancías.
- "¡Pero si van con combustible!".
- "Irán a vela".
- "Pero eso es muy lento".
- "Cuando empieze a escasear la energía, todo irá más lento".

En Valencia, en los años 40, barcos, vida, y muerte iban más lentas.



XXXIV. Las construcciones eran todas a base de esfuerzo humano, haciéndose interminable su finalización. Los medios técnicos eran rudimentarios y los andamios eran de tablones de madera ensamblados y suspendidos con cuerdas. Cuando se hacían zanjas, era a base de pico y pala, con una nutrida "colla" de peones en su labor. En altura, los materiales se subían con polea.


XXXV. La gente residía cerca de donde trabajaba. En este entorno (Distrito Marítimo) era por marineros, estibadores, trabajadores de astilleros, empleados de aduanas y consignatarios de buques y empresas auxiliares al entorno. El aprovisionamiento era en el colmado y pequeñas tiendas de alimentación así como en diversos, pero florecientes, comercios de barrio diseminados por doquier.


XXXVI. Las barcas de pesca eran de madera movidas a motor de limitada potencia. Los botes eran a remo. La mayoría de las embarcaciones de cabotaje, en el tráfico entre puertos peninsulares, eran de casco de madera. Pero no ya los buques de mayor tamaño, cuyo casco era de planchas de hierro.

XXXVII. Las operaciones de carga y descarga de los buques se realizaba con puntales que, a través de unas maquinillas, hacían subir, bajar y correr la zaranda o "pallet", que era donde se colocaban las mercancías que debían de estibarse a mano en la bodega o apilar en los muelles. En el trayecto, el estibador portador del carretón a mano hacía de burro y otros dos, más atrás, empujaban hasta el pié del buque o pila.

Bueno, para terminar y aquí sí que acaba todo, cuando uno se moría, lo hacía generalmente en su casa, en donde la caja presidía la estancia principal, entelándose las paredes de negro y presidido todo por un crucifijo. Los hombres acompañaban el féretro andando hasta la iglesia. Éste iba en un carro fúnebre acristalado tirado por un par de caballos engalanados con su lacayo uniformado seguido de un par de tartanas. Todo esto estaba precedido por el sacristán con la cruz y un acólito con el agua de bendecir, así como por el sacerdote. Al llegar a casa para el rezo y orden de partida en toda la calle, se oían los lloros y gritos de las mujeres que se quedaban rezando el rosario.


Septiembre 2010
Rafael Sancho Duch


Las fotos de esta entrada las he sacado del blog Zona del Marítimo de Julio Cob.

Thursday, September 16, 2010

1947: Valencia a todo color (Parte II)

Continua aquí la descripción de la vida en una época en la que el consumo energético era muchísimo menor que el actual. En lo que sigue, nos son amenamente descritos los medios de transporte en una gran ciudad como Valencia.


XXI. La casa se aseaba barriéndola con una escoba de mango de caña, con plumero de hojas de palma y se lavaba con una bayeta, arrodillándose en el suelo.

XXII. Los enseres de cocina (platos, vasos, etc.), se fregaban con un esparto y como productos de limpieza la salsosa y la tierra de fregar.

XXIII. Al colmado, para hacer la compra, se iba con el capazo elaborado con fibras vegetales para depositar todo lo sólido y, para los líquidos, debías llevar la botella de cristal para el cambio por la llena y así no te cobraban el envase. El plástico no se conocía. Pozales y palanganas era de planchas de zinc o de latón con remaches.

XXIV. Las calles eran de adoquines cuadrangulares (como cajas de zapatos) y su iluminación era por un cable corrido por en medio y que, en las cuatro esquinas, se colgaba una farola, siendo necesarios, por las noches, los servicios del sereno o del vigilante.

XXV. El tráfico de vehículos era mínimo, o no existía. Los niños siempre estábamos jugando en la calle, primordialmente al fútbol y otros juegos como el "pic i pala", el "burro", el "verdugo", al "titón-titón", a la "trompa", al "güa", al "mort i pam", o al "canut". Se coleccionaban cromos y se leían muchos "tebeos".

XXVI. Al colegio se iba de lunes a sábado todo el día (mañana y tarde). La fiesta era el jueves por la tarde. Luego se pasó a sábado tarde, que alguno de ellos se aprovechaba para ir a cine de barrio con sesión continua de dos o tres películas (no faltaba nunca la de vaqueros y la "españolada"). Los libros podían, algunas veces, reutilizarse entre hermanos, el "boli" no se conocía y aparte del lápiz se usaba la plumilla y su palillero para escribir con tinta. La pluma estilográfica era un lujo. Se tenía un gran respeto a los maestros y personas mayores.

XXVII. El domingo era el día de descanso. Se empleaba primordialmente para ir a misa y comprar el periódico, mientras las madres se quedaban haciendo el puchero o la paella como comida especial. Por las tardes se salía de paseo a ver escaparates y visitar a la familia.

XXVIII. Aparte del periódico dominical, el aparato de radio era el medio que nos comunicaba con el mundo exterior - noticias, novelas, concursos, canciones dedicadas - tenía un lugar preferente en la casa, ¡con su tapetito de ganchillo y todo!

XXIX. Se celebraban más los santos que los cumpleaños. Los bautizos, comuniones y bodas se hacían en las casas a base de chocolate a la taza y pastas, la clásica paella si era a mediodía y, a la hora del café, que no faltase el anís para las mujeres y el coñac (hoy brandy) para los hombres.

XXX. El medio de locomoción en ciudad era el tranvía (con catenaria. Yo no conocí el de caballo). En verano había unidades abiertas para que corriese la fresca. Después apareció el trolebús (sin vía). Individualmente, era la bici, el ciclomotor ("mobilette", "vespino"), las motocicletas ("vespa", "lambreta") y el automóvil ("biscúter", "isetta", ..., y el "600").

XXXI. El tren era a vapor en donde, a parte del maquinista, había un par de fogoneros alimentando la caldera a base de paladas de carbón. Los pasajeros viajaban en incómodos bancos de madera y sufrían el traqueteo de la unión de los raíles. El de mercancías constaba de un interminable número de vagones a paso lento, y los pasos a nivel se prodigaban por todas partes.

XXXII. Por carretera, los autobuses eran incómodos y destartalados. Aquí se sufrían los desnivelados adoquines, grietas en su firme, su estrechez y falta de seguridad. Un viaje de valencia a Barcelona podía durar unas seis horas.

XXXIII. El transporte, o acarreo de mercancías, entre el puerto y almacenes del extrarradio, salvo en los casos que se hacía en motocarros, camionetas o camiones en forma de cajón con la parte de arriba descubierta, se hacía con "carro" tirado por caballos (uno o dos), cuyas ruedas de radios de madera tenían una llanta de hierro para su contacto con el suelo. Su conductor era el carretero, con na vara de látigo, que, montado en el carro, fustigaba a los animales. Las calles por donde pasaban quedaban surtidas de boñigos que, recogidos con pozal y paleta, servían de abono para las macetas de los balcones.

Tuesday, September 14, 2010

1947: Valencia a todo color (Parte I)

A la hora de la comida, en el trabajo, nos juntamos un nutrido grupo para comer al son del Peak Oil. A pesar de la ansiedad que el tema genera, las discusiones se realizan a toda risa: es nuesto momento de terapia colectiva, ¡que el tema se las trae! Un día, Amanda, estudiante de doctorado, repitió los mordaces comentarios de su padre. Al final, le pregunté si su padre querría compartir con nosotros las experiencias de su infancia. Aquí las tenéis (en tres partes).



Mis primeros recuerdos desde los 7 años
Zona del Puerto y el Cabañal. Distrito Marítimo. Valencia

Prólogo

Quisiera puntualizar que, a pesar de que en aquellos tiempos, tanto en las fotos como en imágenes se nos muestran los episodios de la vida en "blanco y negro", la realidad no era así. Con estos mis ojos, tanto antes como ahora, lo que he visto y sigo viendo, lo es en "color", para prevenirles que este relato no les tergiverse su apreciación.

I. A pesar de las muchas carencias, la vida transcurría más tranquila.  Las necesidades eran mucho menores. Entonces todos éramos "pobres", salvo algunos privilegiados a los que llamábamos "ricos". Se vivía más la calle y, como consecuencia de ello, se facilitaban las relaciones personales entre los familiares y vecinos.


II. Las fincas eran modestas, constaban de uno o dos pisos sobre el bajo, no siendo necesarios los ascensores (salvo en fincas de más de cuatro o cinco pisos en el centro de la ciudad). El calor del verano se combatía con el botijo y los baños en la playa. Y, en invierno, el frío se combatía con la mesa camilla y el brasero.

III. La parte trasera de las casas tenía su corral o galería, en donde teniamos un gallinero. La parte de arriba con gallinas y pollos, y la de abajo para conejos. Con ello nos surtíamos de huevos y carne.


IV. Se cocinaba en fogones de carbón y posteriormente con el hornillo de petróleo - también existía el gas ciudad.

V. La nevera era un pequeño mueble con hielo troceado, un depósito de zinc con su grifo para el agua y un par de bandejas para la carne, el pescado, y la fruta.

VI. El pan que se vendía en los hornos era, y así le llamábamos por su color, "pan negro" pués, al no refinar la harina, te encontrabas con hilos del saco de arpillera que lo contenía (¡y qe no moliesen el saco junto al grano!).

VII. La comida principal era al mediodía, en donde no debía faltar un plato de caliente - arroces, legumbres, etc.- En las lechugas de la ensalada, por mucho que se lavasen, siempre te encontrabas con bichitos debido al agua de riego de las acequias, y casi toda la fruta tenía su gusano en el tronco. Las meriendas eran un trozo de pan con aceite y sal, o con chocolate de barra redonda, que era de todo menos chocolate. Las cenas, salvo en invierno que primero había una taza de caldo, el bocadillo con mezcla era lo usual. La leche para los desayunos se vendía a granel, teniendo que ir a comparla a la lechería con unos recipientes de aluminio -lecheras- y en cuya parte superior se formaba una costra de nata de más de un dedo.

VIII. Las sardinas secas, el bacalao seco. Las anchoas y el atún eran muy recurridos por ser comidas baratas.

XIX. La ropa se lavaba dejándola a remojo y luego, en una tabla de madera, se frotaba con jabón antes de aclararla y escurrirla para su tendido.

XX. Por razones económicas, la ropa se hacía durar y se pasaba de hermanos con componendas y remiendos. Eso sí, para los domingos teníamos ropa y zapatos distintos al del resto de semana, para ir "amudados".