¿Ya has pensado cómo irás al trabajo cuando la gasolina esté a 1.50€ el litro? ¿Cuánto pagarás al mes si nos suben la electricidad un 65%? ¿Cuánto pagaremos por los tomates de Almería? ¿Las fresas de Huelva? ¿plátanos canarios? ¿Cuánto costará el pan si escasean pesticidas y fertilizantes sintetizados a partir de petróleo y gas natural?
Santiago Ramón y Cajal fue el primer, y único, premio Nobel nacido en Navarra por sus investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso. Aunque Marion King Hubbert no ganó ningún premio nobel, aportó importantes avances en el conocimiento de la dinámica de la corteza terrestre. Ambos tienen en común el hecho de haber obtenido el título de Philosophiae Doctor (Ph.D.) pasados los treinta años y de haber fallecido en un mes de octubre.
En honor a Santiago Ramón y Cajal, el año 2001 se inició un programa pensado tanto para atraer a investigadores españoles en el extranjero, como para evitar la continua fuga de investigadores hacia el extranjero. Durante un tiempo, este programa fué la piedra angular de un proyecto a largo plazo pensado para articular, y dar continuidad, a una carrera científica en España. Un hermoso sueño.
Otro sueño, no menos hermoso, fue el de Marion King Hubbert. En el documento en el que presenta su ya famosa curva de campana de producción de petróleo y su predicción del peak oil, Hubbert defiende el uso de la energía nuclear como substituto de los combustibles fósiles (puede leerse en oilcrash.net). Como resúmen, al final del documento presenta la gráfica reproducida aquí. En esta gráfica, Hubbert sumariza su esperanza de que los humanos utilizaran los combustibles fósiles como lanzadera para una nueva era en la que ingentes cantidades de energía serían disponibles para la humanidad durante los próximos miles de años.
Pero las expectativas no se han cumplido. Ni para la energía nuclear, ni para los Ramón y Cajal. La dinámica de programa Ramón y Cajal, en la que se le ofrece un contrato de cinco años a un científico de probada experiencia es una gran oportunidad y, a la vez, una trampa. Oportunidad ya que, en general, favorece el desarrollo de una actividad científica indepediente durante un periodo de tiempo relativamente largo. Pero también es una trampa ya que, entrando en el programa con la treintena ya cumplida, las "ataduras" familiares que se adquieren durante ese periodo de tiemporeducen el margen de maniobra de los científicos hacia el final de dicho periodo. Científicos que, en su gran mayoría, no tuvieron ningún inconveniente en salir al exterior a ejercer sus vocaciones en ambientes muy competitivos, se encuentran, en la cuarentena, atados por sus familias.
Claro que la situación de la ciencia española está en sintonía con otros muchos sectores de la economía y cultura en este país. Y con los presupuestos que plantea el gobierno (y las comunidades autónomas) la cosa sólo irá a peor. La broma que corre por los pasillos de los ministerios es que el recorte que se avecina en el ministerio de investigación no va a permitir pagar "¡ni a los becarios!" . Por otra parte, de los 105 millones de euros prometidos por la Generalitat de Catalunya a las universidades para el 2010, ya les han dicho que sólo verán 42. Algunas Universidades empiezan a caer en la deuda. Para tratar de que la deuda no suba aún más, universidades como la UPC, reducirán el número de contratos de sustitución y recortarán los gastos en calefacción: ¡Venga chicos, a clase que se está fresco y hoy no hay profe !
Como en el caso de la exploración petrolera, la desinversión en la ciencia y la tecnología de hoy se traducirá en el déficit tecnológico de mañana.
La expresión "derecho a pataleta", que sirve para definir una protesta inútil, viene de las quejas de los estudiantes de la Universidad de Salamanca, que protestaban por el frío que hacía en la histórica Facultad de Fonseca (yo estudié en Salamanca y doy fe de que hace un frío nada desdeñable). Como no había dinero para carbón o leña que caldeara semejantes aulas magnas, el Rectorado concedió magnánimamente a los estudiantes el derecho a patalear con fuerza cinco minutos cada hora, para entrar en calor. Quién iba a decir que 700 años después los estudiantes de la UPC se iban a sentir tan cercanos a los de Salamanca, en el doble sentido de la expresión "derecho a pataleta".
...y a pesar de todo la idea de que "ya inventarán algo" sigue siendo el argumento preferido, (junto con el "ya lo han inventado y lo tienen guardado") para negar la inminente crisis energética.
si sembrando parece que la cosecha sería más que difícil, sin siembra...
Tal vez lo que se debería empezar a cambiar es el sistema de funcionarios-investigadores, ¿por que un investigador ha de ser funcionario? A mi que me lo expliquen.
@Anonimo: Puede que tengas razón. Seguramente el funcionariado no es la mejor solución. Pero como en toda profesión, estabilidad y continuidad es el mejor contexto para realizar un trabajo.
El problema de los Ramones y Cajales no es el de no ser funcionarios, sino el de no poder asegurarse la continuidad investigadora. Por ejemplo, en Estados Unidos, un investigador puede realizar su trabajo sin necesidad de ser funcionario. La mecánica es la siguiente: el investigador opta a varios proyectos de investigación. En cada proyecto, el investigador carga una fracción de su salario. Las universidades o los centros privados actúan de centros gestores que recaptan esas cantidades de dinero, pagando el salario del investigador sin cargarlo a un proyecto en particular. Pero hay años que un investigador no consigue completar el 100% de su salario. ¿La universidad los despide? No. La universidad debe hacerse cargo de la diferencia de salarios. A los pocos años, cuando el científico es evaluado, un déficit sistemático puede conllevar el despido del científico. Pero hay científicos que pueden ser deficitarios (no consiguen atraer proyectos) pero ayudan a la visibilidad del centro por su alto número de publicaciones de trabajos en revistas internacionales. ¿Pueden pequeñas instituciones darse el lujo de mantener este tipo de investigadores?
En España nada de todo esto está siendo posible. Cuando se contrata a alguien (técnico o científico), el salario tiene que provenir de UN SOLO proyecto. En teoría, no se pueden sumar partidas de varios proyectos para contratar personal. Y eso es un handicap muy serio porque no permite la flexibilidad necesaria para garantizar la continuidad de los contratos. ¿Se puede realizar un trabajo competitivo sin saber cuál será la situación seis meses más tarde? ¿O programar una agenda de viajes, congresos, campañas, y reuniones en el futuro sin saber si se tendrá cobertura sanitaria en el momento de realizar la actividad?
Pero la situación en España es aún peor, más de una vez, al pedir proyectos de investigación en el que se solicita equipo y salarios para técnicos, se aprueba el equipo y no se aprueban los salarios de los técnicos. ¿Quién hará funcionar unos equipos cada vez más caros y más complejos? Todo combinado, genera un contexto en el que está siendo muy difícil garantizar una continuidad en las actividades científicas. Suspender el sistema científico-funcionario sin modificar toda la estructura científica no serviría para mucho.
Pero no sólo la estructura científica debe ser modificada. Las ramificaciones son tales que éstas incluyen cambiar las leyes laborales y hasta el Plan General de Contabilidad. ¡Casi nada!
Felicidades por este análisis tan claro y contundente Quim.
El descontento de la comunidad investigadora es palpable y como todo irá a peor, no solo por la degradación de las condiciones de trabajo sino que también por las oleadas de nuevos científicos que todos los años genera un sistema universitario cuyo objetivo es ser una fabrica de profesionales sin pararse un momento a formar intelectuales.
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ReplyDeleteSalu2.
...y a pesar de todo la idea de que "ya inventarán algo" sigue siendo el argumento preferido, (junto con el "ya lo han inventado y lo tienen guardado") para negar la inminente crisis energética.
ReplyDeletesi sembrando parece que la cosecha sería más que difícil, sin siembra...
Tal vez lo que se debería empezar a cambiar es el sistema de funcionarios-investigadores, ¿por que un investigador ha de ser funcionario? A mi que me lo expliquen.
ReplyDeleteCreo que con lo que acabo de leer me dejo el doctorado y me dedico a otra cosa :-( ... Amanda
ReplyDeleteAmanda, por Dios, que es lunes.
ReplyDelete@Anonimo: Puede que tengas razón. Seguramente el funcionariado no es la mejor solución. Pero como en toda profesión, estabilidad y continuidad es el mejor contexto para realizar un trabajo.
ReplyDeleteEl problema de los Ramones y Cajales no es el de no ser funcionarios, sino el de no poder asegurarse la continuidad investigadora. Por ejemplo, en Estados Unidos, un investigador puede realizar su trabajo sin necesidad de ser funcionario. La mecánica es la siguiente: el investigador opta a varios proyectos de investigación. En cada proyecto, el investigador carga una fracción de su salario. Las universidades o los centros privados actúan de centros gestores que recaptan esas cantidades de dinero, pagando el salario del investigador sin cargarlo a un proyecto en particular. Pero hay años que un investigador no consigue completar el 100% de su salario. ¿La universidad los despide? No. La universidad debe hacerse cargo de la diferencia de salarios. A los pocos años, cuando el científico es evaluado, un déficit sistemático puede conllevar el despido del científico. Pero hay científicos que pueden ser deficitarios (no consiguen atraer proyectos) pero ayudan a la visibilidad del centro por su alto número de publicaciones de trabajos en revistas internacionales. ¿Pueden pequeñas instituciones darse el lujo de mantener este tipo de investigadores?
En España nada de todo esto está siendo posible. Cuando se contrata a alguien (técnico o científico), el salario tiene que provenir de UN SOLO proyecto. En teoría, no se pueden sumar partidas de varios proyectos para contratar personal. Y eso es un handicap muy serio porque no permite la flexibilidad necesaria para garantizar la continuidad de los contratos. ¿Se puede realizar un trabajo competitivo sin saber cuál será la situación seis meses más tarde? ¿O programar una agenda de viajes, congresos, campañas, y reuniones en el futuro sin saber si se tendrá cobertura sanitaria en el momento de realizar la actividad?
Pero la situación en España es aún peor, más de una vez, al pedir proyectos de investigación en el que se solicita equipo y salarios para técnicos, se aprueba el equipo y no se aprueban los salarios de los técnicos. ¿Quién hará funcionar unos equipos cada vez más caros y más complejos? Todo combinado, genera un contexto en el que está siendo muy difícil garantizar una continuidad en las actividades científicas. Suspender el sistema científico-funcionario sin modificar toda la estructura científica no serviría para mucho.
Pero no sólo la estructura científica debe ser modificada. Las ramificaciones son tales que éstas incluyen cambiar las leyes laborales y hasta el Plan General de Contabilidad. ¡Casi nada!
Felicidades por este análisis tan claro y contundente Quim.
ReplyDeleteEl descontento de la comunidad investigadora es palpable y como todo irá a peor, no solo por la degradación de las condiciones de trabajo sino que también por las oleadas de nuevos científicos que todos los años genera un sistema universitario cuyo objetivo es ser una fabrica de profesionales sin pararse un momento a formar intelectuales.
Saludos.