Saturday, January 23, 2010

Como en Fuente Ovejuna: Todos a una

Si algo estamos aprendiendo de economía estos últimos meses en España es que, para crear empleo, la economía no sólo debe crecer, sino que debe crecer por encima de un determinado valor. Por debajo de ese umbral, aunque el crecimiento sea positivo, no se crea empleo. Cuando la economía se contrae, se genera paro. Mucho paro.

El crecimiento de las economías occidentales ha estado ligado a su aumento de consumo de energía. Y la energía, hoy en día, proviene de fuentes no renovables. La energía renovable no puede, aún, substituir a las fuentes no renovables. En esta clave hay que entender lo sucedido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2009 en Copenhague: Ni los unos ni los otros (países desarrollados o países en vías de desarrollo) quieren presentarse voluntarios para sacrificar su crecimiento económico, aumentar su tasa de paro y, por consiguiente, sacrificar su posición en de poder en su país.

Supongamos que los gobiernos de todo el mundo trabajan con la idea de que el petróleo y el gas natural dejarán de ser fuentes económicas de energía en las próximas dos o tres décadas. Esto quiere decir que saben que todos sufrirán sus consecuencias y que, de todas maneras, habrá una pronta reducción de gases de efecto invernadero. En ese caso, ¿para qué sacrificar voluntariamente unos años de crecimiento potencial? Nada mejor para intentar mantenerse en el poder que intentar disminuir rápidamente sus tasas de desempleo y, si posible, conseguir una posición ventajosa respecto las otras economías para cuando el colapso energético afecte a todos por igual. Como el plazo de tiempo es corto, los países en vía de desarrollo quieren aumentar lo más rápidamente su consumo para intentar reducir la distancia que les separa de los países desarrollados antes del colapso. A su vez, los países desarrollados no quieren reducir su consumo energético para no acentuar su crisis económica, acrecentar sus problemas de desempleo y perder su posición privilegiada.

Esta situación recuerda la fábula de los ganaderos citada en el artículo de G. Hardin "The tragedy of the Commons" publicado en la revista Science en 1968 (El texto completo puede leerse aquí):

"Imaginad una zona de pastoreo pública. Lógicamente, cada ganadero intenta mantener el máximo número de ganado pastando. Durante siglos eso no ha sido un problema ya que guerras y enfermedades han evitado un aumento significativo del número de ganaderos o de su ganado. Pero, al final llega una época de estabilidad social y paz. En ese momento, la lógica del uso de la zona de pastoreo conlleva a la tragedia. Como todos buscan su máximo beneficio, cada ganadero se pregunta, consciente o inconscientemente: ¿Qué gano y qué pierdo si añado otro animal a mi rebaño? Por una parte, el ganadero sabe que las ganancias económicas de un nuevo animal suponen un +1 a su favor. Por otra parte, como el problema de la sobre-explotación del pasto se reparte entre todos los ganaderos, las pérdidas representan una pequeña fracción de una unidad. Sumando, cada ganadero llega a la conclusión de que, en global, añadir una nueva cabeza de ganado le es favorable económicamente. De esta manera, llega el momento que, a pesar de que nadie lo desea, la zona de pastoreo es llevada a la ruina por todos."

La zona de pastoreo son los yacimientos de materias primas. La adición de una cabeza de ganado es la compra de esas materias primas. Lo divertido es que esta situación es aceptada y compartida por todos, como en Fuente Ovejuna.

1 comment:

  1. En este blog, Richard Heinberg, con más luces, datos y citando a G. Soros, discurre sobre una idea parecida: Ahora es una carrera para intentar crecer más que el otro (el se centra en el caso de China y Estados Unidos) antes del colapso:

    http://www.energybulletin.net/node/51425

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